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Campos de Castilla

Acabo de volver de un mini-viaje por tierras castellanas, donde he tenido la oportunidad de descubrir y visitar "la España profunda", admirando los rincones de los pueblecitos que, junto con mis padres, ibamos encontrando por el camino.


Las palabras que me venían a la mente cuando trataba de describir los lugares y sus gentes eran todas sinónimos de "pintoresco" y "auténtico". Todo lo que ví, desde las "tortas del beato" y las "rosquillas" hasta la abuela que se sienta al fresco delante de la puerta de su casa, reflejaba ese sentimiento de "castilla", que se enorgullece de ser la patria del Cid y de cada una de sus espigas de trigo, quemadas por el sol de agosto y aguantando tercamente el calor castellano.

Quizás una de las mejores descripciones de Castilla y de la zona de Soria es la escrita por la mano del gran poeta Antonio Machado, en su libro "campos de castilla". Aquí adjunto el ultimo párrafo del poema "campos de Soria", haz click encima para ir a la página web de "machado en soria".

Si te gusta la poesía, disfrutarás leyendo a este maestro, que dedicó su vida a retratar los paisajes y la cultura de la España de principios y mediados del siglo pasado.

¡Oh, sí! Conmigo vais, campos de Soria,
tardes tranquilas, montes de violeta,
alamedas del río, verde sueño
del suelo gris y de la parda tierra,
agria melancolía
de la ciudad decrépita.

Me habéis llegado al alma,
¿o acaso estabais en el fondo de ella?

¡Gentes del alto llano numantino
que a Dios guardáis como cristianas viejas,
que el sol de España os llene
de alegría, de luz y de riqueza!

Descubriendo Murcia

Este fin de semana he tenido el privilegio de poder añadir una nueva entrada a mi lista de "lugares visitados". Aprovechándome un poco de las circunstancias, logré acompañar a mi padre en un viaje a la capital murciana, donde tuve la oportunidad de visitar los sitios más emblemáticos de la ciudad e impregnarme un poco de la atmósfera local. Aunque el clima fue atípico (la lluvia y los nubarrones nos regalaron su presencia), la ciudad no pareció afectarse demasiado, y los murcianos y murcianas siguieron con su estilo de vida habitual.

Debo admitir que me sorprendí al descubrir cuánta vida nocturna se puede encontrar en cualquiera de las calles del centro de Murcia un viernes por la noche. Quizás es que los estereotipos una vez más fijaron la idea de que la murciana media aún llevaba peineta y mantilla, y que el murciano se caracterizaba por calzar espardeñas y maldecir a los catalanes por no compartir el agua.
Una vez más pude comprobar cómo de equivocada estaba, y aunque sí que vimos murcianas con peineta y pudimos oír la cancioncilla del agua en interminables ocasiones, también me encontré con muchos jóvenes que compartían muchas de mis ideas sobre el futuro de la tierra.

No quiero escribir demasiado para no aburrir al lector en una de mis primeras entradas, pero como último apunte sobre Múrcia quería recomendar a todo aquél que pase por allí, que le haga una breve visita al museo de las ciencias y el agua e intente descubrir la "faceta oculta" de la sociedad murciana, que aunque pueda resultar difícil de encontrar para aquellos que sólo estén de paso, existe y es digna de ser mencionada.
Para aquellos que se estén preguntando sobre el tipo de jóvenes murcianos con los que sintonizo, aquí dejo un link a la página a la cual pertenece la imagen de "la región de murcia no se vende": http://murcia-nosevende.blogspot.com/